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Metodología


La metodología pasa por varias fases con el objetivo de conformar la terapia como tal.

 

EVALUACIÓN

En la primera fase el psicólogo necesita recabar la máxima información posible de la persona que solicita su ayuda. Y la máxima información especifica de lo que la persona cree que está dificultando su bienestar, facilitándose así las averiguaciones concretas que el psicólogo necesita para posteriormente poder explicar detalladamente a la persona el "esqueleto del problema" que genera su malestar. En esta fase de evaluación el psicólogo profesional necesitará dos o tres entrevistas normalmente.

 

HIPÓTESIS

Una vez recabada la información necesaria y relevante el psicólogo se encargará de explicar claramente y pormenorizadamente a su cliente cuáles son los factores, detalles y circunstancias que hacen que se haya construido y mantenido su malestar. El cliente obtiene clarificaciones de lo que le ocurre, y hace un análisis comprensivo de su malestar. Esta fase será corta, sólo tiene como objeto que la persona que pide ayuda comprenda de manera óptima lo que le sucede.

 

TERAPIA

Esta fase es la más ardua para el cliente, donde va a tener que poner en práctica todos los recursos, herramientas y estrategias que el psicólogo le propone en consulta, y comprobar sesión tras sesión que su malestar va cambiando, tendiendo a disminuir hasta una mejoría evidente. Esta fase se alargará más o menos en función de varias variables como la voluntad que la persona ponga en mejorar, la naturaleza y la complejidad del problema que presente.

Como objetivo implícito estará utilizar el menor tiempo posible en aras de que la persona genere una sólida autonomía para disminuir las visitas a su psicólogo.

 

SEGUIMIENTO

Durante el seguimiento comienzan a espaciarse las consultas y el psicólogo se encarga de verificar que el problema que la persona ya ha solucionado siga su proceso lógico de solución. En función del problema intervenido se tenderá a prorrogara más o menos estos tiempos.